Boletin Marzo 3/11 Los Archivos Akáshicos



Los archivos Akáshicos son aquellas células de memoria existentes en las esencias de nuestras almas, que llevan impresos los ciclos vitales de cada individuo y sus respectivos karmas, así como la película completa de toda nuestra existencia, en tiempo real. El Archivo Akáshico es algo que nos concierne a todos . Con el Archivo Akáshico podemos viajar hacia atrás a lo largo del camino de la historia; ver todo cuanto ha sucedido, no tan sólo en este mundo, sino también en otros mundos ocupados por otras personas, no necesariamente humanas, sin embargo, seres sensibles.
Antes de hablar extensamente sobre los Archivos Akáshicos debemos conocer algunas cosas sobre la naturaleza de la energía o materia. Las ondas eléctricas son indestructibles.  Consideremos el proceso de las ondas de luz. La luz nos llega de los más distantes cuerpos celestes más remotos de nosotros.  Algunos de los cuerpos celestes que nos mandan luz, la emiten desde mucho antes que nuestro mundo, o que nuestro universo, gozasen de existencia. La luz es una cosa extremadamente veloz; tanto, que apenas podemos imaginarlo, debido a que estamos dentro de cuerpos humanos y extremadamente entorpecidos por toda suerte de limitaciones físicas. Lo que consideramos «rápido» aquí  en la tierra, tiene una diferente significación en un plano diferente de existencia. Por ejemplo un ciclo de existencia, para el ser humano, son setenta y dos mil años. Durante este ciclo una persona existe, repetidamente en distintos mundos, dentro de distintos cuerpos. Setenta y dos mil años, pues, es la duración de nuestro «período escolar». Cuando nos referimos a la «luz», en vez de la radio o de ondas eléctricas u otras, es debido a que la luz puede ser observada directamente, sin necesidad de equipos generalizados, y la radio, no. Podemos ver la luz del Sol y de la Luna,
La luz, también se emplea como medida del tiempo o del espacio. Los astrónomos nos hablan de «años luz», y hemos de decir, llegados a este punto, que esta luz, venida de un mundo muy distante, seguirá su viaje cuando éste en que vivimos haya cesado de existir; de manera que estamos formando, en nuestra percepción, un cuadro de cosas que ya no son y alguna de ellas hace largos años que ya no existen.
Los Archivos Akáshicos, son una forma de vibración, no necesariamente luminosa, porque compren de igualmente que la luz, el sonido –la velocidad del sonido que es más lento que la velocidad de la uz-. Esta forma de vibración no tiene sobre la Tierra término alguno que la describa. Lo más próximo a ella son las ondas de la radio. Constantemente nos llegan de todas partes del mundo; cada una nos trae diferentes programas, lenguas distintas, músicas diversas, diferentes tiempos. Es posible que algunas ondas nos lleguen y nos traigan programas que, para nosotros, pertenezcan al mañana de su punto de partida. Todas estas ondas nos van llegando continuamente; pero no nos damos cuenta de ellas hasta que disponemos de algún artificio mecánico, que llamamos aparato de radio, que pueda recibir las ondas y detenerlas para que sean audibles y comprensibles por nosotros. Entonces, por medio de un aparato eléctrico o mecánico, retardamos la frecuencia de las ondas de la radio y las convertimos en ondas sonoras.
De una manera muy parecida si, sobre la Tierra, conseguimos alguna vez moderar las ondas de los Archivos Akáshicos, seremos  capaces de presentar auténticas escenas históricas en la pantalla de la televisión. Y a los historiadores les va a dar un ataque cuando puedan ver que la historia, tal como va impresa en los libros, es falsa de pies a cabeza.
Los Archivos Akáshicos se forman de las vibraciones indestructibles que constituyen la suma total de los conocimientos humanos, que emana del mundo en muy parecida forma de la que se difunden los programas de la radio. Todo cuanto ha sucedido en este mundo, todavía existe en forma de vibraciones. Cuando nosotros salimos de nuestro cuerpo, no necesitamos ningún recurso especial para entender estas ondas; no empleamos artificio alguno para hacerlas más lentas; en saliendo de nuestro cuerpo, nuestro «receptor de ondas» se halla acelerado de una manera tal que, con práctica y entrenamiento, podemos ser receptivos de lo que llamamos Archivos Akáshicos
Los Archivos Akáshicos contienen el testimonio de todo cuanto ha sucedido en el mundo. Los diversos mundos tienen, cada cual, sus Archivos Akáshicos. Todos aquellos que poseen conocimientos suficientes, pueden sincronizar con el Archivo Akáshico de cada mundo; no tan sólo del suyo propio, y se pueden enterar de los acontecimientos históricos y de las falsificaciones contenidas en los libros de la historia. Pero, en los Archivos Akáshicos, hay algo más que un recurso para satisfacer la propia y vana curiosidad. Cuando morimos para este mundo, vamos a otro plano de existencia, dentro de la cual todos tienen que verse cara a cara con las propias obras; lo que hicimos y lo que dejamos de hacer, debiendo hacerlo. Veremos el conjunto de nuestras vidas, con la velocidad del pensamiento. Lo veremos a través de los Archivos Akáshicos, y no sólo desde el momento que lleváramos las cosas a la práctica, sino desde aquellos momentos antes de nacer, en los cuales planeamos cómo y dónde habríamos nacido. Entonces, con estos conocimientos y habiendo visto nuestros errores, planearemos otra vez y volveremos a intentar otra existencia, exactamente como un niño, en la escuela, viendo sus equivocaciones en las respuestas escritas
Antes de continuar haremos un paréntesis  para hablar de a  que se llama «fe».
La fe es una cosa definida que se puede y se debe cultivar, lo mismo que cultivamos una costumbre o una planta de invernadero. Hay que mimarla, nutrirla, observarla. Para alcanzarla es preciso repetir insistentemente nuestras afirmaciones de fe, hasta que su conocimiento se escriba en el subconsciente. Este subconsciente representa nueve décimas partes de nosotros mismos, esto es, la mayor parte de cada uno. Cuando el conocimiento esté implantado en vuestro subconsciente, entonces la fe se instalará en vosotros de un modo automático.; decimos «creo que mañana es lunes», y esto quiere decir alguna cosa. Pero no diremos, por cierto, «tengo fe en que mañana es lunes», porque significaría una cosa muy distinta que la anterior. La fe es algo que ha crecido al propio tiempo que nosotros. Somos cristianos, budistas o judíos porque nuestros padres lo fueron, hasta es una regla casi general. Ciertas cosas, que no podemos probar de un modo definitivo mientras permanecemos en este mundo, requieren fe. Otras cosas que pueden probarse, las creemos o no creemos en ellas. Esto es una distinción, y es preciso que nos demos cuenta de ella.
¿Qué es lo que necesitamos creer, lo que requiere nuestra fe? Decidamos que es aquello que requiere fe; pensémoslo desde todos los puntos de vista. ¿Se trata de fe en una religión, en una capacidad? . Las grandes religiones tienen sus seguidores llenos de fe, éstos son aquellos que han estado en la iglesia, o capilla, o sinagoga, o templo y allí han recitado sus plegarias no sólo en interés propio, sino en el de sus prójimos, y se han dado cuenta que en el seno de sus confesiones había algunas cosas que constituían «una fe». En el Lejano Oriente existen unas cosas que se llaman «mantras», y repitiéndolas incesantemente, la persona alcanzará determinados bienes para el espíritu. Los fundadores de la religión que compusieron el mantra arreglaron las cosas para que las vibraciones engendradas por la repetición del mismo implantasen en el subconsciente la finalidad deseada. Muy pronto, incluso a través de personas que no entienden completamente la invocación, ésta pasa a formar parte del subconsciente y la fe entonces se convierte en puramente automática. De la misma forma, si repetimos oraciones y rezos de tiempo en tiempo, empezamos a creer en ellos. Todo se reduce a mover nuestro subconsciente para que quiera entender y cooperar y, una vez se ha llegado a la fe, no es preciso luchar más, porque nuestro subconsciente nunca cesará de recordarnos que poseemos esta fe, y que hemos de hacer determinadas cosas.
Repitámonos a nosotros mismos de tiempo en tiempo que vamos a ver un aura, que vamos a sentir los fenómenos telepáticos, que estamos a punto de lograr esto y aquello — lo que debemos particularmente alcanzar en lo espiritual —. Todas las personas que tienen éxitos en la vida; que están en el camino de ser millonarios o inventores, son personas que tienen fe en sí mismas, que poseen fe en alcanzar aquello por lo cual luchan. Esto es debido a que, teniendo ante todo fe en sí mismos, creyendo en sus propios talentos y energías, llegan a engendrar aquella fe que hace que lo que se cree se convierta en una verdad. Si avanzamos diciéndonos a nosotros mismos que nos aguarda el éxito, triunfaremos; pero sólo si en nuestras afirmaciones de éxito no se introducen dudas (las negaciones de la fe). Probemos esta afirmación de éxito y los resultados seguramente nos asombrarán a nosotros mismos.
Habrán oído hablar de personas que pueden explicar a otros lo que eran en una vida anterior y todo lo que hacían. Todos estos conocimientos provienen de los Archivos Akáshicos, ya que son varias las personas que «durante el sueño» viajan por el astral y ven aquellos archivos. A su regreso, como ya hemos analizado, traen con sigo  recuerdos,  de la persona aunque muchas veces se coincide en que había maldad y sufrimiento o que fueron esbirros  hay que recordar que las persona  vienen a este mundo para aprender; y se aprende más por el rigor que por las dulzuras. Este es un mundo de penas; una escuela de formación debemos entender que hacer daño a otros solo no ocasiona sufrimiento a nosotros mismo y  solo al estar en armonía con nuestro interior podemos compartir esa armonía con el exterior . Ésta es una de las razones en virtud de las cuales venimos los mortales a este mundo; en el mundo espiritual, más allá del astral no puede haber corrupción alguna. El mal no puede existir en los planos superiores; por esto los humanos vienen a la Tierra para conocer el camino áspero.
Sólo nos mueve un objetivo nuestra  llegada a ese nivel superior de vibración donde solo podemos encontrar: EL AMOR INCONDICIONAL.

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judith luisa Pérez Tenorio marzo 7, 2011 a las 18:46

es extraordinaria la sensibilidad y templanza que me proyecta esta enseñanza. Si todos abriéramos nuestra mente a ella viviríamos de muy diferente manera

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Carmen C. marzo 20, 2011 a las 17:48

Me ha sido muy util lo escritosobre los registros akhasicos, no habia logrado explicarmelos, y ahora de manera sencilla y profunda uds. lo lograron, muchas gracias, que la luz siga siempre con uds.

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Metodo@Melquisedec marzo 25, 2011 a las 0:10

Gracias y es alentador saber que en algo podemos contribuir.

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