Boletin Marzo 3/11 La Atlántida

Esta es  una civilización que entendió al universo a través de ese sexto sentido que todos tenemos, pero pocos sabemos utilizar, la intuición. Esto les permitió entenderlo como una unidad. El hombre actual organiza la realidad a través de la razón, la fragmenta, la analiza y saca conclusiones que convierte en definiciones con las que forma enciclopedias. Esta fragmentación del universo le impide ver claramente el sentido de su existencia, por eso ve a la realidad como injusta e imperfecta, resultado de un Dios que castiga.
Dejemos atrás los prejuicios. Esperemos lo inesperado y con seguridad encontraremos algo para cada uno de nosotros.
Dice la leyenda que en el Océano Atlántico existió una avanzada civilización que lleva su nombre, La Atlántida, destruida en un solo día y una noche por un cataclismo global. Todo indica que su civilización desapareció con el diluvio universal, al final de la Era de Virgo.
La leyenda asegura que los atlantes convencidos de que la única forma de vivir era la suya se volvieron imperialistas y con su avanzada tecnología quisieron imponer su voluntad a los pueblos vecinos desatando guerras que aparecen registradas en todos los libros. Hoy en nombre de la democracia, la voluntad del país más avanzado de la tierra se impone en todo el mundo como si se tratara de una verdad absoluta.
Los atlantes descendieron desde lo espiritual para experimentar la materia, la sensualidad y la violencia que terminó por destruirlos. En cambio, el hombre actual asciende desde la materia hacia la espiritualidad y está aprendiendo a utilizar la mente para encontrar sus sentidos superiores.
Para la historia oficial La Atlántida es un mito, no se acepta que hayan existido hombres pensantes que desarrollaron una civilización durante 25.000 años y que esa civilización desapareció con el diluvio universal hace 12.960 años.
La historia oficial asegura que el hombre evolucionó del mono en África hace 1.000.000 de años y que el homo sapiens, el hombre pensante, sólo existe como especie dominante del planeta hace 40.000 años. No existen evidencias que indican que civilizaciones muy avanzadas con tecnologías desaparecidas tras un cataclismo universal existieron mucho antes que los Sumerios, la primera civilización aceptada sobre la tierra. Resulta difícil explicar la rápida aparición de esa época tan brillante de la cultura sumeria, si no se contempla la posibilidad de una guía que dirigió su civilización. Los sumerios inventaron y fabricaron el bloque de ladrillo cerámico, construyeron ciudades como Eridu, Ur, Lagash y Nipur, con palacios y acueductos. Crearon una escritura cuneiforme, un sistema de numeración, leyes, un sistema religioso y también inventaron la fundición de cobre y estaño para producir bronce. A ellos se atribuye el conocimiento astronómico más sofisticado de la antigüedad.
¿Cómo es posible que la primera civilización de la tierra haya podido observar y entender ese fenómeno en tan poco tiempo? ¿Es posible que hayan recibido información de sobrevivientes de una civilización anterior?
El calendario sumerio se comenzó a registrar diariamente desde el año 4.468 AC en la Era de Tauro, sin embargo ellos consideraban que el tiempo había comenzado en el año 10 928 AC, en la Constelación de Leo cuando la tierra se inundó, salvándose sólo Siusudra, el Noé sumerio. Curiosamente los egipcios también comienzan a contar el tiempo a partir de ese mismo momento, cuando su tierra emergió de las aguas. El zodíaco circular encontrado en el Tempo de Dendera así lo confirma. La leyenda dice que La Esfinge tiene cuerpo de león para señalar ese hito cataclísmico y que su cabeza humana es el símbolo de Acuario, la época en que estamos entrando, para señalarnos la duración del ciclo.
Los científicos actuales confirman que en ese momento marcado por egipcios y sumerios, terminó la era glacial del pleistoceno cuando subió 130 m el nivel de las aguas del mar en todo el mundo. Pero esa no es la única información sorprendente. Dejaron registrada la existencia de todos los planetas, inclusive Urano, Neptuno y Plutón, que sólo fueron redescubiertos recientemente por la astronomía moderna. De dónde obtuvieron los sumerios todo ese conocimiento en tan poco tiempo? Hay que tener en cuenta la posibilidad de que hayan tenido una guía superior que dirigió su desarrollo en base a información de una civilización anterior. La respuesta a este interrogante se encuentra en las tablillas de barro sumerias junto con la primera escritura conocida, pero nos negamos a aceptarla, ellos hablan de Utu, un pueblo más antiguo que vivió antes del diluvio, con habitantes muy sanos, que prácticamente no envejecían. Una sociedad modelo de equilibrio y justicia.
También el Rey Amurabi en su famoso código, confirma la existencia de una civilización madre desaparecida. Dice textualmente: que él entiende las enigmáticas palabras talladas en piedra de los días anteriores al diluvio, lo que indicaría que antes existieron escribas, lenguaje y escritura. La información sobre la existencia de La Atlántida está envuelta en el mito.
La construcción más grande y misteriosa del mundo se encuentra en la plataforma de Giza, al lado del río Nilo, en Egipto. Es la única de las Siete Maravillas del mundo antiguo que todavía existe, La Gran Pirámide es un faro de conocimientos construido con propósitos religiosos, tiene una precisa ubicación astronómica y geomagnética. Se le atribuye a faraones egipcios del 2500 AC pero hay hipótesis que la señalan como hito de una civilización anterior a la nuestra, que muchos llaman Atlántida. Su vértice está sobre los 30º exactos de latitud y sobre los 29º 58’ 51” al Este de Greenwich. Debido al movimiento de las placas tectónicas continentales hace 18.190 años, este punto estuvo situado a los 30º exactos con un azimut de Norte verdadero. 30º latitud, 30º longitud, una localización absolutamente precisa. La relación entre su altura, el tamaño de su base y el ángulo de inclinación de sus lados indican que conocían el número π (pi), la relación exacta entre el radio de un círculo y su circunferencia, un conocimiento que se supone descubrió Pitágoras mucho tiempo después.
La Gran Pirámide muestra de la avanzada tecnología utilizada en su perfecta construcción fue el enorme tamaño del proyecto, una montaña artificial hecha con 6.000.000 T de piedra, 203 escalones de alturas no uniformes, más piedra que la utilizada en todas las catedrales e iglesias construidas en todos los tiempos. Tan alta como un edificio de 48 pisos, su altura de 147,8 m. es un fractal de la distancia de la tierra al sol, hoy encontrada en 147,8 millones de Km. Un proyecto tan importante ejecutado a largo plazo requirió de un cuidadoso plan administrativo. Nunca un esfuerzo tan gigantesco ha sido igualado, ni siquiera con la actual tecnología se ha realizado un proyecto de tal magnitud.
Los egiptólogos nos dicen que los egipcios tallaron con herramientas y cinceles de cobre, 2,5 millones de bloques de piedra, que luego movieron cada bloque que pesaba entre 2 y 6 T sobre rodillos de madera desde la cantera a kilómetros de distancia hasta una altura de 48 pisos.
Volverlos a colocar con la tecnología actual sería un reto enorme. Significaría subir losas que pesaban varias toneladas a 48 pisos de altura.
Las losas de granito pulido altamente reflexiva de la luz solar, actuaban como un inmenso espejo que reflejaba la luz del sol. Por la inmensa superficie, sólo la Gran Pirámide tenía 109.500 m². Debía verse desde la luna como una brillante estrella, lo que la convertía en un faro planetario. Los egipcios la llamaban Iket que significa luz gloriosa. La palabra pirámide viene del griego pyra que significa luz o fuego y de amidos que significa medición, a su vez basadas en las palabras caldeas urrim midem que significa medidores de luz.
Los sumerios llamaban Esh a sus figuras piramidales que significa fuente de calor. Los mayas, al otro lado del Atlántico, las llamaban Piru Amanco que es fonéticamente similar y significa lo mismo, revelador de luz.
La leyenda atribuye su construcción a un personaje increíble, Toth, El Atlante, Chiquitet Arelit Vomalites, también llamado Kufu o Hermes. Los sumerios lo llamaban Nanarsin y los romanos Mercurio, los mayas Quetzalcoatl y los galos Teutates.
En las tablas esmeralda, fuentes del Kybalion, escritas por Hermes Trismegisto o Toth, él afirma ser el constructor de las pirámides miles de años antes del faraón Keops.
Abramos la mente y la imaginación, permitamos a la intuición obtener certezas. Examinemos teorías y percepciones de seres extraordinarios que puedan abrirnos ventanas a un universo desconocido. Misteriosa información dice que la pirámide es una antiquísima máquina de origen atlante, que a través de sonidos producía estados de conciencia y conducían a la iluminación, un faro espiritual. La palabra alquimia, viene de Kem, el nombre antiguo de Egipto.
En Historias de Belcebú, afirma que la civilización egipcia comenzó con el conocimiento intuitivo y lunar de unos pocos sobrevivientes de La Atlántida.
Parece haber suficientes indicios para concluir que las pirámides y La Esfinge son más antiguas de lo que se dice, que su función no era precisamente la de ser tumbas funerarias y esto, nos muestra que debemos prestar más atención a la leyenda que dice que su constructor fue Toth, El Atlante. Otro sitio misterioso, es Tiahuanaco sobre el lago Titicaca, entre Perú y Bolivia. Fue construido con gigantescas losas de piedra cortada como la de la Puerta del Sol, talladas o unidas con tanta precisión que entre sus juntas no cabe ni una aguja. Es un procedimiento similar al que se encontró en Baalbek y Egipto..
Estos ejemplos demuestran la existencia de una cultura inteligente anterior al diluvio con precisos conocimientos astronómicos, matemáticos y una tecnología para fundir metales, cortar, alzar y ensamblar grandes y pesados bloques de piedra en la construcción de edificios alineados astronómicamente con el sol.
En la Escuela de Misterios de Naacal, en La Atlántida, se enseñaba a los iniciados una información que fue conservada en el círculo secreto de ciertas sociedades y que hoy, gracias a la apertura de los tiempos que vivimos por el final de este ciclo, logra llegar a todos nosotros. Los atlantes, utilizando su intuición, encontraron que el universo funciona regido por siete leyes fundamentales. El cumplimiento absoluto y eterno de esas leyes, permite que su funcionamiento sea perfecto. El propósito de las siete leyes es regir la creación y organización del universo, la Escuela de Aprendizaje y Evolución de los hijos del Creador. Organizan el desarrollo de las conciencias inocentes emanadas de él a través de una serie de experiencias que las conducen a la sabiduría y a la comprensión de que su origen es el amor. Organizan el espacio, la dimensión o la realidad en la que la conciencia contenida en un cuerpo puede ten experiencias. Determinan la duración de cada experiencia que se vive, el tiempo de todo lo que ha existido, existe o existirá.
Las siete leyes organizan las conciencias que descienden de Dios hacia la materia, con el objeto de vivir experiencias que le permiten obtener sabiduría, comprensión sobre el universo y paz. Se aplican a todo lo manifestado, lo generado, lo que existe en todos los niveles, vibraciones, dimensiones y realidades, a todo lo que se manifiesta en todos los mundos, en el físico o material, en psíquico, en el mental, en el astral y en el mundo espiritual. Regulan el proceso que se vive para comprender poco a poco todo lo que existe y la manera como funciona. Al conocer las siete leyes y verificar que se aplican a todo lo que se hace, se piensa, se siente y se imagina, se comprende cómo funciona el universo, para qué estamos aquí y hacia donde nos dirigimos.
Comprender el universo como una unidad es fundamental para aceptar su divina perfección. Esto ayuda a que el hombre se entienda a sí mismo, aun con su forma racional y fragmentada de recibir la información. Al conocer y comprender las siete leyes se entienden las reglas de juego con que se vive en este mundo y se sale de la ignorancia. Mientras no se conocen las leyes se violan sin saberlo y esto produce sufrimiento. Pero el no conocerlo no quiere decir que no se apliquen. Un niño asimila la ley física de gravedad experimentándola, se cae y sufre sus consecuencias. Esto le permite tomar conciencia y evitar el sufrimiento producido por una nueva caída. Se sufre, porque inocentemente se va en contra de las leyes. Esto permite reconocerlas para que al hacerlo, dejemos de transgredirlas, lo que nos libera del sufrimiento y la ignorancia. Se trata de un proceso de evolución que toma diferentes tiempos en cada individuo y que está perfectamente diseñado por el Creador. A lo largo de muchas experiencias se aprende ley por ley, ascendiendo en la pirámide de evolución espiritual.
Las siete leyes fundamentales son exactas, eternas e inmutables. Rigen un proceso de transformación y cambio permanente, siempre ascendente para todos los seres vivos en sus múltiples experiencias. Nada existe fuera de la ley porque se destruiría el universo. Esto quiere decir que aun lo que parece absurdo o injusto sucede dentro de las leyes que rigen los procesos de transformación y cambio constante del hombre. Todo lo que existe y sucede es perfecto. Tiene un propósito y una función específica.
Las siete leyes tienen una estructura jerárquica piramidal. Entre más alta en la pirámide está la ley, mayor cantidad de información contiene. Por eso, las leyes superiores actúan sobre las inferiores. Están divididas en dos grupos fundamentales. Tres leyes rigen la parte inferior o infierno de la vida. Entre más abajo está la conciencia en la pirámide evolutiva, más bajo vibra, más procesos tiene por vivir, más sumergida en la materia y en las pasiones animales, más rodeada de sufrimiento e ignorancia.
La ley de la naturaleza organiza el cuerpo físico y sus procesos instintivos para que al funcionar perfectamente pueda contener una conciencia que evoluciona eternamente.
La ley de la armonía rige los márgenes de desequilibrio necesario para que todo se organice y exista durante un tiempo y luego cambie para generar otro proceso.
La ley de correspondencia determina la duración de las experiencias, el sitio donde se producen y los límites entre los procesos simultáneos de distintos individuos. Determina cuando la conciencia está lo suficientemente madura para subir de un nivel de aprendizaje al siguiente.
Entre la parte inferior y la parte superior de la pirámide está la ley de evolución.
La ley de la evolución determina el orden de los procesos a los que se ve sometida la conciencia, es decir, determina el destino. Determina los errores que se permiten para aprender.
Tres leyes rigen la parte superior o cielo de la vida. Cuanto más arriba ha llegado la conciencia en la pirámide evolutiva más alto vibra, más rodeada de felicidad, paz y sabiduría.
La ley de la polaridad, rige la relación y el movimiento entre lo masculino y lo femenino y de todas las fuerzas opuestas para generar la creación.
La ley de la manifestación dice que toda cosa creada debe existir primero en la mente de Dios. Esta ley determina el paso de estas ideas intangibles al universo tangible.
La ley del amor da origen a todas las otras leyes y tiene codificada toda la información del universo para llevar la conciencia a comprender que todo sucede por amor.
Para los atlantes la vida es la chispa divina que anima todo lo que existe. El paso desde la base a la cúspide de la pirámide es el proceso para que la conciencia alcance la total comprensión de la creación y el orden perfecto del universo.
Las siete leyes universales unen la ciencia, el arte, la religión, la filosofía y la teología en una sola unidad orgánica, en un solo concepto que produce la visión unitaria del funcionamiento del universo. Los atlantes comprendieron que la vida es eterna para que la conciencia evolucione y adquiera en su recorrido por las distintas experiencias la sabiduría que permite comprender que absolutamente todo existe por amor.
El cielo es realmente la llegada a la parte superior de un proceso cuando ya no existe la posibilidad de sufrimiento porque en ese nivel de conciencia ya se ha trascendido el triángulo inferior. Allí ya no operan las leyes inferiores que rigen el infierno de la vida bajo la acción directa de la ley de evolución, donde se dan las diferentes circunstancias de aprendizaje que conllevan dolor físico y sufrimiento sentimental. El cielo y el infierno no son lugares físicos sino mentales que determinan un estado interno y una actitud ante la vida de sufrimiento o de gozo.
Esta comprensión es el legado de una civilización desaparecida, la conexión con los atlantes.

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Carmen C. marzo 20, 2011 a las 19:15

Genial su precisa redacción, los amo.

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Metodo@Melquisedec marzo 25, 2011 a las 0:11

Que la Luz de tu corazón te guie hoy y siempre

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laura abril 18, 2011 a las 16:53

gracias por la luz que recibo a travez de tan valiosa informacion

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